Y mi corazón te dice
Cuantas realidades tendré escondidas
en la niebla de las horas del tiempo.
porque la vida es lenta y amable,
donde quedan las pequeñas amadas cosas.
El humo de la leña que quemo
en la hoguera de mi existencia
viviendo soledades y ecos de palabras amortiguadas
como pan caliente y dorado.
Los caminos no cambian, largos o cortos
nos conducen a veces donde no queremos ir.
Son las viejas servidumbres de la huella y la herradura.
Desandar o quedarse, transitar por el alba
como dioses insignificantes y olvidados,
y dulcemente apoyados en nuestros recuerdos
ver al final cómo llegan las nubes de otoño.
Dejadme caminar herido y ciego
con la soledad compañera amada
y con mi esperanza, como secreto fuego,
de la vida que comparto.
Antonio Campo
Zaragoza, 30 julio 2008
Cuantas realidades tendré escondidas
en la niebla de las horas del tiempo.
porque la vida es lenta y amable,
donde quedan las pequeñas amadas cosas.
El humo de la leña que quemo
en la hoguera de mi existencia
viviendo soledades y ecos de palabras amortiguadas
como pan caliente y dorado.
Los caminos no cambian, largos o cortos
nos conducen a veces donde no queremos ir.
Son las viejas servidumbres de la huella y la herradura.
Desandar o quedarse, transitar por el alba
como dioses insignificantes y olvidados,
y dulcemente apoyados en nuestros recuerdos
ver al final cómo llegan las nubes de otoño.
Dejadme caminar herido y ciego
con la soledad compañera amada
y con mi esperanza, como secreto fuego,
de la vida que comparto.
Antonio Campo
Zaragoza, 30 julio 2008
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