¿Qué es realmente lo que tenemos que conciliar?
El tema de la conciliación es más complejo de lo que parece, depende del enfoque que se le quiera dar. ¿Hablamos de conciliación de vida laboral o profesional con la vida personal o la familiar? En términos generales, simplemente estamos cuestionando el equilibrio y la distribución del tiempo actual. Bien porque no estamos satisfechos porque empezamos a vivir el coste de oportunidad de no haber modificado ese equilibrio hace un tiempo o bien porque pensamos que de seguir así lo tendremos que sufrir en el futuro.
Las circunstancias que rodean a cada persona tiene mucho que decir, la edad, los recursos económicos, tener hijos o familiares a su cargo, sentirse solo, tener ilusiones o ambiciones sanas incumplidas. Todo ello hace que unos hablemos de un tipo de conciliación o de otra.
Yo particularmente echo de menos la posibilidad de poder conciliar mi vida profesional con la personal. ¿Por qué la profesional en lugar de la laboral?, porque no estoy hablando de horarios, de remuneración o de posibilidades de promoción. Yo no he sufrido ni la falta de oportunidades, ni una remuneración descompensada ni una imposición de horarios. Lo que si he sufrido es la imposibilidad de tener una flexibilidad y apoyo por parte de la organización que me permitiera seguir desarrollándome como profesional de una manera que a su vez pudiera dedicar una parte del tiempo a mi vida personal.
En cuanto a la vida personal incluyo la familiar, porque no solo es necesario tener tiempo para cuidar de la familia, sino que intelectualmente también necesitamos tener actividades que nos despejen del ritmo laboral, muchas veces vertiginoso. Actividades que nos dan energía y aliento para enfrentarnos al día siguiente de una manera optimista y con más fuerza ante cualquier nuevo reto que se presente.
Siendo realistas, claro que es complicado tenerlo organizarlo para puestos de responsabilidad, puestos en los que hay un equipo de personas detrás. Pero también puedo decir que he tenido la experiencia de que, incluso en esos casos, es posible conseguirlo. ¿Y cómo? Pues sencillamente creyendo que es posible, construyendo un esquema de trabajo adaptado, confiando en las personas y delegando responsabilidades. Y, sobre todo, por encima de todo, actuando con liderazgo sobre el equipo de profesionales que colaboran a nuestro alrededor. Actuando no solo como Directivo, sino como experto en gestión de personas, transmitiendo valores que transforman el ambiente diario en un mundo de complicidad, implicación y respeto entre todos.
El tiempo en el que he podido disfrutar de esta situación, puedo decir que he sido capaz de multiplicar mis capacidades, tanto en el terreno profesional como en el personal. He conseguido tener cumplidas todas mis expectativas, desarrollando mi creatividad, ampliando mis horizontes y, lo más importante, sintiéndome bien conmigo misma por haberlo conseguido.
Hoy tengo algunas colaboradoras compartiendo conmigo sus inquietudes al respecto y consultándome la manera de enfocarse para encontrar su propia manera de conciliar.
Silvia Lara
Adjunta a D.G. de CESDE
4.08.08
Las circunstancias que rodean a cada persona tiene mucho que decir, la edad, los recursos económicos, tener hijos o familiares a su cargo, sentirse solo, tener ilusiones o ambiciones sanas incumplidas. Todo ello hace que unos hablemos de un tipo de conciliación o de otra.
Yo particularmente echo de menos la posibilidad de poder conciliar mi vida profesional con la personal. ¿Por qué la profesional en lugar de la laboral?, porque no estoy hablando de horarios, de remuneración o de posibilidades de promoción. Yo no he sufrido ni la falta de oportunidades, ni una remuneración descompensada ni una imposición de horarios. Lo que si he sufrido es la imposibilidad de tener una flexibilidad y apoyo por parte de la organización que me permitiera seguir desarrollándome como profesional de una manera que a su vez pudiera dedicar una parte del tiempo a mi vida personal.
En cuanto a la vida personal incluyo la familiar, porque no solo es necesario tener tiempo para cuidar de la familia, sino que intelectualmente también necesitamos tener actividades que nos despejen del ritmo laboral, muchas veces vertiginoso. Actividades que nos dan energía y aliento para enfrentarnos al día siguiente de una manera optimista y con más fuerza ante cualquier nuevo reto que se presente.
Siendo realistas, claro que es complicado tenerlo organizarlo para puestos de responsabilidad, puestos en los que hay un equipo de personas detrás. Pero también puedo decir que he tenido la experiencia de que, incluso en esos casos, es posible conseguirlo. ¿Y cómo? Pues sencillamente creyendo que es posible, construyendo un esquema de trabajo adaptado, confiando en las personas y delegando responsabilidades. Y, sobre todo, por encima de todo, actuando con liderazgo sobre el equipo de profesionales que colaboran a nuestro alrededor. Actuando no solo como Directivo, sino como experto en gestión de personas, transmitiendo valores que transforman el ambiente diario en un mundo de complicidad, implicación y respeto entre todos.
El tiempo en el que he podido disfrutar de esta situación, puedo decir que he sido capaz de multiplicar mis capacidades, tanto en el terreno profesional como en el personal. He conseguido tener cumplidas todas mis expectativas, desarrollando mi creatividad, ampliando mis horizontes y, lo más importante, sintiéndome bien conmigo misma por haberlo conseguido.
Hoy tengo algunas colaboradoras compartiendo conmigo sus inquietudes al respecto y consultándome la manera de enfocarse para encontrar su propia manera de conciliar.
Silvia Lara
Adjunta a D.G. de CESDE
4.08.08
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